Alrededores de Segovia (II)

La ciudad de Segovia dispone de suficientes atractivos turísticos como para permanecer en la ciudad varios días sin posibilidad de aburrimiento. Sin embargo, la provincia segoviana tiene muchos puntos de interés que merece mucho la pena visitarlos.
Riaza, Ayllón en la zona de la Sierra son magníficos puntos para el turismo activo (y el más tranquilo por supuesto). Los que disfrutan con los deportes blancos tienen a su disposición la estación de La Pinilla y esa zona constituye uno de los puntos más hermosos de la geografía segoviana.
No obstante, hay una excursión que puede realizarse en una sola jornada que gusta a todos los que la realizan. Se trata de la combinación de
la villa de Sepúlveda y las Hoces del Duratón. Bueno, en realidad cualquiera de estas dos actividades puede durar más tiempo, sobre todo si uno quiere hacer rutas andando alrededor del río. Pero es la costumbre ofrecer el paquete conjunto a los turistas.
¿Qué maravillas esperan al turista en Sepúlveda? Para empezar cabe destacar que desde 1951 Sepúlveda está declarada Conjunto Histórico-Artístico. La muralla de la ciudad se conserva en bastante buen estado. En la Edad Media era una importante ciudad fortificada y algunos de sus tramos de muralla datan del siglo X. La ciudad de las siete puertas, como así se le conoce, tiene en muy buen estado la del Azogue, la de la Fuerza, o la del Río, considerada la principal de la Villa.
En las oficinas de turismo hay servicios de guía que permiten disfrutar mucho mejor de la ciudad, con las oportunas explicaciones y para impedir que se pase por alto algún detalle. Entre las iglesias más importantes se encuentra la Iglesia de El Salvador y el Santuario de la Virgen de la Peña.
Por supuesto, en Sepúlveda también se rinde culto al cerdo en términos gastronómicos. Así que es posible degustar grandes asados y embutidos. No se puede abandonar la villa sin probar sus torreznos. También son expertos en el lechazo, y, en menor medida, en el cabrito. Cualquiera de estos platos contundentes hará las delicias de los comensales.
Tras visitar la ciudad de Sepúlveda (o antes, según el clima y los intereses del turista) se puede ver
el Parque Natural de las Hoces del Duratón. Se trata de un magnífico espacio natural de vistas impresionantes, como se puede ver en la foto. Tanto si uno hace la ruta caminando al lado del río, como si se accede por la parte superior con el vehículo, el viaje vale la pena. Es fácil encontrarse con alguno de los dos centenares de buitres leonados que pueblan la zona o bandas de luganos, jilgueros, pardillos y pinzones.
En un balcón sobre el acantilado, con vistas impresionantes, se ubica la ermita de San Frutos. Esta construcción románica del siglo XII que se realizó sobre una visigótica del siglo VII desata la imaginación de los visitantes, pues siempre se comenta en esta zona la leyenda del milagro de “La Cuchillada”. Según la tradición un marido celoso despeñó en este lugar a su mujer pensando que le engañaba. La mujer fue salvada por San Frutos porque era inocente y ella donó todos sus bienes al priorato. Tan arraigada está la leyenda que en uno de sus muros se puede leer “Aquí yace sepultada una mujer por su marido despeñada y no murió e hizo a esta casa limosna de sus bienes”.
Leyendas a parte, el lugar es precioso y lleno de belleza natural.