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Historia de Segovia

Segovia
La historia de Segovia se remonta al origen de los tiempos, prácticamente, claro. La leyenda dice que la figura mítica de Hércules estuvo relacionada con su nacimiento. La arqueología opina, no obstante, que su origen data de un asentamiento prerromano, sin que trasciendan más detalles. Lo que sí es cierto es que el término Segovia ha permanecido inalterado hasta nuestros días. Muchos estudiosos opinan que el nombre de la ciudad viene del celtíbero y que se forma con las palabras “Sego” (victoria) y “briga” (ciudad o fortaleza).

Sea como fuere, la leyenda y la historia se entremezclan permanentemente con esta imponente ciudad y sus habitantes. De este modo se consigue transmitir un poso de misterio que permite jugar con él y condicionar los aspectos sociales y lúdicos de la ciudad. Así ocurre con el monumento más representativo y famoso de Segovia, su impresionante Acueducto. ¿Obra del Diablo en una sola noche, como dice la leyenda? Bueno, aun considerando tal imposibilidad cuando uno aprecia de cerca la monumental obra no cabe duda de que se trata de una idea muy sugerente.

Donde ahora se ubica el Alcázar existía un castro celta. Los diferentes pobladores de la provincia han dejado sus restos y sus posos en cada una de las calles y fachadas de la ciudad. En la época romana la ciudad pertenecía al convento jurídico de Clunia. Posteriormente, en la Hispania visigoda fue sede episcopal de la iglesia católica y así sucesivamente. Puesto que no hay restos arqueológicos musulmanes y al disponer de uno de los conjuntos románicos más ricos de España, algunos historiadores creen que la ciudad fue abandonada tras la invasión islámica y repoblada a finales del siglo XI.

Durante el siglo XII, Segovia se convirtió en un importante centro de comercio de la lana y las manufacturas textiles, si bien es cierto, que también tuvo muchos disturbios y problemas debido a revueltas contra el gobernador Álvar Fáñez y posteriormente, con las luchas del reinado de Doña Urraca. Los segovianos también se sumaron a la revuelta de los centros textiles castellanos en las denominadas “Comunidades”, al mando de Juan Bravo, personaje que se reverencia en la actualidad con un magnífico Teatro y una calle. Pese a que fueron derrotados en esta revuelta, la ciudad alcanzó los 27.000 habitantes a finales de 1594.

Tras estos acontecimientos, la ciudad entró en decadencia y en 1964 solo tenía 8.000 habitantes. Pese a los esfuerzos por revitalizar su población en el siglo XVIII mediante la industria no se obtuvo demasiado éxito. Tuvo que esperar a crearse la primera academia militar de España (el Real Colegio de Artillería en 1764) para empezar a crecer la población. Sin embargo la decadencia coyuntural no fue posible subsanarla. Lo que sí es cierto es que Segovia ha llegado en perfecto estado de conservación para los visitantes actuales.

Algunos de los personajes más celebrados de la ciudad son: San Frutos, Andrés Laguna y Diego de Colmenares. El primero es el patrón de la ciudad, y se trata de un santo que nació en el año 642. Andrés de Laguna fue un médico y filólogo que nació en 1499 y alcanzó prestigio internacional como médico personal del Papa Julio III y el Emperador Carlos I. Y Diego de Colmenares fue un religioso con profundos conocimientos de Geografía e Historia y escribió “Historia de Segovia” en 1637.

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