Recorridos turísticos (I)

Para muchos viajeros que buscan la belleza de monumentos, que disfrutan con curiosidades históricas y se emocionan con leyendas ancestrales, Segovia es el destino ideal. Tierra de castillos y caballeros, de rincones encantados donde cada piedra es un pedacito de historia, es desde hace mucho tiempo un lugar perfecto para hacer una escapada.
No hay calle en Segovia que no tenga algo interesante que contar, por algo
es ciudad Patrimonio de la Humanidad, una ventaja a la hora de hacer un recorrido turístico que nos permita vivir la esencia de esta preciosa ciudad.
Ante el sinfín de posibilidades nos decantaremos como primera alternativa por visitar los monumentos más conocidos y emblemáticos de la urbe. Es lo bueno que tiene Segovia, que aun sin salirnos de lo típico, todo lo que hagamos en ella será único y especial.
Comenzamos por
la Plaza del Azoguejo que en otros tiempos fue la plaza del mercado y hoy lugar de encuentro, tanto de oriundos como de forasteros.
Sobre ella se sitúa impertérrito y magnífico
el Acueducto Romano en su punto más alto. Esta preciosa obra de ingeniería civil, símbolo inequívoco de la ciudad, se ha mantenido activo a través de siglos proveyéndola de agua hasta no hace demasiado tiempo.
Aunque no se sabe a ciencia cierta de que año es su construcción, parece ser que data de entre mediados del siglo I a principios del II d.C., tiene un recorrido de 17 km, una altura máxima de 28,10 metros, además de 166 arcos, 120 columnas y 20.400 sillares de granito. No importa las veces que lo veas, siempre impresiona.
A partir de aquí subiremos por la calle que para los segovianos es
la Calle Real. No, no lo busques en el mapa porque como tal no aparece,
en realidad son tres calles: Cervantes, Juan Bravo e Isabel la Católica.
La primera parada que haremos será en el
mirador de la Canaleja, a pocos metros de
la Casa de los Picos, llamada así por su llamativa fachada cubierta por diamantes de piedra.
Seguimos recorrido y llegamos a la
plaza de Medina del Campo, una plaza con un encanto especial y donde se concentran varias de las señas de identidad de la ciudad. Situada en la calle Juan Bravo, en ella podemos contemplar una estatua del comunero, el
Torreón de Lozoya y en un lateral
la iglesia románica de San Martín del siglo XII con un elegante atrio. Por cierto en esta plaza hay algo que no es lo que parece, ¡a ver si lo descubres! Son
dos esculturas que dan el nombre popular a la plaza como de las Sirenas pero en realidad estas se asemejan más a esfinges de la mitología griega que a los seres mitológicos que les dan nombre.
Encaminando nuestros pasos,
a través de la judería llegamos hasta la Plaza Mayor, presidida por
la Catedral, conocida como la Dama de las Catedrales cuya torre es una de las más altas de las catedrales españolas. Desde allí,
por el barrio de las Canonjías iremos hacia el Alcázar, fortaleza cuyo origen se remonta a época romana y que es, sin duda, el monumento más visitado de la ciudad no solo por su interior que conserva una colección muy interesante de antiguas armas y armaduras sino también por las vistas impresionantes que se pueden contemplar desde el Torreón del Homenaje. Se cuenta que Walt Disney se inspiró en este edificio para el diseño de los castillos de sus películas. Y así, como si estuviéramos en uno de sus cuentos….”colorín, colorado, esta ruta se ha acabado”.