Recorridos turísticos (II)

Conocida mundialmente por su acueducto, Segovia nos ofrece mucho más que eso, la ciudad castellana cuenta con
una de las Juderías más bellas y mejor conservadas de toda España. Por eso ¿por qué no vamos más allá de la visita típica y nos adentramos en las callejuelas estrechas y sinuosas que un día fueron uno de los asentamientos hebreos más importantes del país?
El paseo por el barrio judío merece la pena, es un barrio medieval con angostas calles, patios interiores y cobertizos que unen casas contiguas y que nos permite introducirnos en lugares por los que anduvieron, trabajaron y lloraron generaciones de judíos que han dejado su huella, en nuestro lenguaje y en nuestra cultura.
Para comenzar el recorrido por la aljama nos situaremos en lo que hoy es
la Plaza del Corpus Cristi donde se encuentra el convento del mismo nombre y que en sus días fue
la Sinagoga Mayor.
Las primeras documentaciones sobre este templo se remiten al siglo XIV pero parece que la construcción fue en siglo XIII. De las cinco sinagogas que existieron en la aljama segoviana es la que mejor se ha conservado.
Al entrar en ella nos encontramos que está dividida en tres naves separadas por arcos de herradura y pilares con capiteles adornados. Un rincón con un encanto francamente especial.
Saliendo de la sinagoga nos dirigimos por la calle
Judería Vieja para imbuirnos en el barrio en el que, por decreto, se obligó a los judíos a fijar su residencia, pudiendo salir solo durante el día para trabajar o comerciar.
Pasaremos por la
casa-palacio de Abraham Senneor, un judío acomodado de la que aún queda parte del patio y alguna habitación. En ella se ha instalado un centro de interpretación de la judería y una librería sobre estos temas.
Adelantamos y haciendo intersección con la calle Judería Nueva llegamos a la
Almuzara, calle que se encuentra a los pies de la Catedral. Fue precisamente su construcción la que hizo que desapareciera gran parte del barrio judío al llevarse a cabo la expulsión ordenada por los Reyes Católicos.
Esta parte de ruta que nos habrá llevado alrededor de una hora ya nos ha mostrado interesantes ejemplos del vivir judío, ¿por qué no aprovechamos y hacemos una paradita en algunos de los restaurantes que por allí se encuentran y probamos alguna especialidad sefardí? Será un detalle más que, dando rienda suelta a la imaginación, nos evocará a cómo pudo haber sido la vida de esta comunidad tan importante en Segovia.
Seguimos
desde la Catedral hacia la zona del Alcázar, allí se encuentra lo que fue una carnicería o matadero y que hoy es sede del Museo Provincial. Su ubicación junto a los puntos de desagüe de la muralla hacía más fácil la eliminación de la sangre y de los restos de los animales sacrificados.
Desde allí podemos dirigirnos hacia la plaza del Socorro donde se sitúa la
Puerta de San Andrés, una de las 8 puertas que cerraban el recinto de confinación judío, dando paso al cementerio, con el que estaba unido a través del puente de la Estrella, que por cierto es otro lugar muy interesante para visitar si se dispone de un poquito más de tiempo y de unas poquitas más fuerzas para subir las escaleras que llevan a él.
Si hacemos este recorrido no nos sentiremos defraudados porque es lo que se puede decir un dos en uno, por una parte disfrutaremos de estas curiosas calles y por otra, y sin buscarlo, nos toparemos con los monumentos más emblemáticos de Segovia. ¿Te animas?