Segovia

Segovia, capital de la provincia del mismo nombre y perteneciente a la Comunidad de Castilla y León fue declarada en 1985 por la UNESCO como
Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Razones no faltaban para ello pues, además de estar situada en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores y al pie de la sierra de Guadarrama, un enclave privilegiado que hace que tenga un entorno espectacular, está dotada de un patrimonio arquitectónico único y de una riqueza cultural de las que muy pocas ciudades pueden presumir como esta. A ello ha contribuido que Segovia ha sido una ciudad abierta y tolerante donde durante siglos convivieron comunidades musulmanas, judías y cristianas, dejando cada una un legado de incalculable valor histórico.
Fue bajo el dominio del Imperio Romano cuando Segovia alcanzó una gran importancia, se acuño moneda y se construyó el
Acueducto que ha llegado a ser el monumento más emblemático de la ciudad, formando parte con todos los honores del escudo de Segovia, no en vano el Acueducto fue uno de los más importantes del mundo romano con 14.956 metros de recorrido y 20.400 bloques de piedra unidos sin argamasa y que además se encuentra hoy en día en un admirable estado de conservación.
Destaca también en Segovia
el conjunto de monumentos románicos más amplio de Europa, con numerosas iglesias como la de San Millán, San Justo, San Juan de los Caballeros, San Martín o San Esteban y edificios no religiosos como la casa del Marqués de Lozoya o la Casa de los Picos.
Y qué decir de monumentos como
la Catedral llamada “La Dama de las Catedrales” de estilo gótico tardío. Una de las más altas de toda España, su torre se alza elegante y luminosa y en su interior llaman la atención los retablos barrocos y la capilla del Santísimo Sacramento.
No se queda atrás en espectacularidad
el Alcázar que como si de un navío de piedra se tratara se asienta sobre un arriscado peñón calizo de más de 1.000 metros de altitud. El paseo por sus alrededores, lo que se conoce como La Fuencisla es algo que todo el que visita Segovia tendría que experimentar, es como si el tiempo se hubiera parado e impregnado por el espíritu medieval uno se imagina rodeado de caballeros y princesas.
Sus calles son estrechas y empedradas y sus plazas lugares de encuentro que en numerosas ocasiones se transforman en escenario de las más diferentes actividades a cada cual más interesante y atrayente para los turistas ávidos de experiencias enriquecedoras.
La Semana Santa por ejemplo con sus conciertos de música sacra y sus procesiones o en la primavera el
certamen internacional de Titirimundi que inunda las calles con teatrillos, marionetas o malabaristas venidos de todas las partes de la tierra y que se ha convertido en un referente, o también el internacional certamen de música Folcksegovia con muestras de los diferentes estilos musicales del mundo, desde las danzas africanas con el sonido típico del Djembe hasta la música irlandesa con sabor celta con sus acordeones y flautas.
Por todo ello y por mucho más es Segovia una de las ciudades que, aún no siendo demasiado grande, ofrece a los viajeros multitud de opciones para hacer de su visita a esta ciudad una ocasión inolvidable. Segovia es una ciudad que no defrauda en ningún sentido. No te lo pienses y ven a comprobarlo por ti mismo.